La Ciudad de México ha sido escenario de un trascendental cambio legislativo que redefine la estructura y las atribuciones de su principal institución sanitaria. Este ajuste no es meramente nominal; simboliza una profundización en el compromiso estatal con el bienestar colectivo y la prevención. La reciente aprobación en el Congreso capitalino dota a la Secretaría de Salud de un mandato más robusto y una dirección estratégica que promete impactar directamente en la calidad de vida de sus habitantes. ¿Qué implicaciones tiene esta reforma para el futuro de la salud en la metrópoli y cómo se alinea con una visión de gobernanza innovadora? Siga leyendo para conocer los detalles de esta transformación.
CIUDAD DE MÉXICO, 19 de marzo de 2026 – En un movimiento estratégico que subraya un renovado compromiso con el bienestar ciudadano, el Congreso de la Ciudad de México ha aprobado formalmente la modificación de la denominación de la Secretaría de Salud capitalina, la cual pasará a ser la Secretaría de Salud Pública. Esta reforma no solo actualiza un nombre, sino que recalibra las funciones de la dependencia hacia un énfasis preponderante en la prevención de enfermedades y la promoción integral de la salud entre la población.
Un Marco Legislativo Reforzado para la Salud Pública
La modificación se materializa a través de la reforma de los artículos 16, fracción XV, y 40, primer párrafo, de la Ley Orgánica del Poder Ejecutivo y de la Administración Pública de la Ciudad de México. Este ajuste legislativo busca armonizar la autoridad sanitaria de la capital con las transformaciones y atribuciones que se están consolidando en los sistemas de salud tanto a nivel federal como local.
La salud pública no es solo un concepto, sino que se refiere a una función y responsabilidad inherente al Estado.
Así lo ha expresado la Doctora Nadine Gasman Zylberman, titular de la dependencia, quien celebra la inclusión explícita del término “pública” en la denominación. Esta adición, según la Secretaria, no es una mera formalidad, sino un reconocimiento fundamental de la obligatoriedad y el alcance de las acciones gubernamentales en esta materia.
Fortalecimiento de Atribuciones y Claridad Jurídica

La reforma confiere un fortalecimiento tangible y una mayor certeza jurídica en el ejercicio de las atribuciones de la Secretaría. Estas incluyen, de manera prioritaria, la vigilancia epidemiológica, la prevención de enfermedades y la promoción de la salud en todos sus ámbitos, así como la indispensable coordinación institucional entre los distintos niveles y actores del sector sanitario.
La votación unánime del 18 de marzo en el Congreso capitalino de estas adecuaciones legislativas enmarca el actuar futuro de la Secretaría en un modelo de Atención de la Salud para el Bienestar, cimentado en los principios de la atención primaria. Este enfoque busca una intervención temprana y comunitaria para abordar los desafíos de salud.
Visión de Gobernanza: Hacia una Ciudad que Late y Produce Salud
Este logro legislativo representa un avance sustancial en la consecución de la visión de gobernanza de la Jefa de Gobierno, Clara Brugada Molina. Su administración se ha propuesto consolidar una “Ciudad que Late y Produce Salud”, una meta que se busca alcanzar mediante un enfoque comunitario que priorice la prevención de enfermedades y fomente estilos de vida saludables entre sus habitantes.
Consolidar una Ciudad que Late y Produce Salud, con un enfoque comunitario para la prevención de enfermedades.
La nueva Secretaría de Salud Pública se erige, por tanto, como un pilar fundamental en esta estrategia, alineando su estructura y sus objetivos con una política pública que aspira a transformar la metrópoli en un referente de bienestar y salud colectiva. La reforma no es solo un cambio en la estructura administrativa, sino una declaración de principios sobre la dirección que el Gobierno de la Ciudad de México imprimirá a sus políticas sanitarias en los próximos años.
